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30 ago 2011 Pasado

La gran inundación de París en 1910

Un verdadero caos a principios del siglo XX

Torre Eiffel. BHVP, G. Leyris


Torre Eiffel. BHVP, G. Leyris

Quedaban menos de diez minutos para las once de la mañana del día 21 de Enero de 1910 cuando la mayor parte de los relojes públicos de París se detuvieron simultáneamente, con exactitud militar. El Sena había inundado la central eléctrica que suministraba la energía a los relojes y los parisinos comenzaron a darse cuenta que la crecida del Sena pasaba de ser un inofensivo espectáculo a una grave amenaza para la ciudad mas civilizada de Europa.

Puente de Alejandro III. BHVP, G. Leyris


El exuberante puente de Alejandro III, el mas largo de Paris. BHVP, G. Leyris

Oso escapado del Zoo. BHVP, Roger Viollet


Un oso escapado del zoo, intenta salir del Sena. BHVP, Roger Viollet

Puente del Alma. BHVP, Roger Viollet


El agua no para de subir mientras muchas personas observan desde el Puente del Alma. BHVP, Roger Viollet

Multitud de personas reunidas en los puentes y terraplenes contemplan en silencio como el río arrastra muebles, barriles, cadáveres de animales, barcazas y restos de lo que había destrozado a su paso en una loca carrera hacia el mar.

Rue Jean Goujon. BHVP, Roger Viollet


Rue Jean Goujon .BHVP, Roger Viollet

Uno de los dos no se quiere mojar. BHVP, Roger Viollet


Uno de los dos no se quiere mojar, Rue Bonaparte. BHVP, Roger Viollet

Un día mas tarde el Sena empezó a ocupar el centro de Paris y el caos comienza a desatarse. Los parisinos habían salido por la mañana sin problemas como un día cualquiera y al intentar regresar por la tarde a sus casas tuvieron que vadear las aguas mojados hasta las rodillas por unas calles sin luz, muchos para encontrarse que sus casas eran inaccesibles, inundadas por las aguas del Sena.

Avenida Ledru-Rollin. BHVP, G. Leyris


Un improvisado puente de la Avenida Ledru-Rollin. BHVP, G. Leyris

Hotel de Venise. Maurie Brauger y Roger Viollet


Hotel de Venise a Asnieres. Hauts de Seine. Maurie Brauger y Roger Viollet

Alcantarilla en Boulevard Haussman. BHVP, G. Leyris


Hundimiento de la bóveda de una alcantarilla, Boulevard Haussman. BHVP, G. Leyris

La gran inundación de París en 1910 fue una verdadera catástrofe en la que el Sena, desbordado por las aguas de sus afluentes que habían soportado las enormes lluvias invernales, inundó Paris y varias de las comunidades próximas. Aunque el Sena no desbordó sus orillas dentro de la ciudad, inundó París a través de túneles, desagües y alcantarillas. En las afueras, el río se elevó por encima de sus orillas e inundó los campos y las comunidades cercanas directamente.

Boulevard Haussmann. BHVP, G. Leyris


Boulevard Haussmann. BHVP, G. Leyris

La rue Git le Coeur. BHVP, Roger Viollet


La rue Git le Coeur. BHVP, Roger Viollet

Rue de Seine. Albert Chevojon y Roger Viollet


Rue de Seine. Albert Chevojon y Roger Viollet

Durante un tiempo París parecía una segunda Venecia: bulevares famosos convertidos en canales y los barcos utilizados como medio de transporte preferido. Cientos de calles y la cuarta parte de los edificios de París se inundaron. Durante esa semana miles de parisinos tuvieron que ser evacuados de sus hogares a medida que el agua inundaba las calles y se infiltraba en los edificios causando el cierre de la mayor parte de las infraestructuras de París.

Estación de Orleans. Quai de Orsay. BHVP, G. Leyris


Interior de la Estación Quai de Orsay Paris-Orleans. BHVP, G. Leyris

Estación des Invalides. Maurice Branger y Roger Viollet


Estación des Invalides. Maurice Branger y Roger Viollet

Tirando la basura, puente de Tolbiac. BHVP, Roger Viollet


Empleados de limpieza tirando la basura por el puente de Tolbiac. BHVP, Roger Viollet

A medida que las plantas de purificación y vertederos de Saint-Ouen, Issy-les-Moulineaux y Vitry se vuelven inaccesibles, los parisinos empiezan a tirar la basura en el Sena, desde el Puente de Tolbiac.

Rue de Lyon. BHVP, Roger Viollet


Rue de Lyon. BHVP, Roger Viollet

Barca improvisada. BHVP, G. Leyris


Cruzando las calles en una barca improvisada. BHVP, G. Leyris

Transbordement. BHVP, G. Leyris


Transbordo Quai de Passy. BHVP, G. Leyris

Cuerpo de bomberos de Paris. BHVP, G. Leyris


Cuerpo de bomberos de Paris cooperando en el auxilio a los aislados por la inundación. BHVP, G. Leyris

Policías, soldados y bomberos cooperaban en las calles inundadas desplazándose en botes para rescatar a los vecinos, bloqueados en sus casas, desde las ventanas de los edificios y distribuyendo ayuda.

Rue Saint-Dominique. BHVP, Roger Viollet


Rue Saint-Dominique. BHVP, Roger Viollet

Avenida Montaigne. BHVP, Roger Viollet


Personas de la alta sociedad parisina atravesando la avenida Montaigne. BHVP, Roger Viollet

Estación de metro de Caumartin. Albert Harlingue y Roger Viollet


Estación de metro de Caumartin. Albert Harlingue y Roger Viollet

La estación de Caumartin del metro de París se abrió al público en 1904 y está situada en el 9º distrito bajo la intersección entre el bulevar Haussmann y la calle Caumartin, a 100 metros de la calle Le Havre. En la foto se puede observar que era intransitable, totalmente inundada por las aguas.

Auxiliando a las damnificados de la inundación. Albert Harlingue y Roger Viollet


Auxiliando a las damnificados de la inundación. Albert Harlingue y Roger Viollet

Comida para damnificados en el seminario de San Sulpicio. BHVP, Roger Viollet


Comida para damnificados en el seminario de San Sulpicio. BHVP, Roger Viollet

Repartiendo pan. BHVP, G. Leyris


Repartiendo el pan durante las inundaciones. BHVP, G. Leyris

Comida popular. Maurice Branger y Roger Viollet


Cocina popular en el distrito 15. Maurice Branger y Roger Viollet

Repartiendo provisiones. BHVP, Roger Viollet


Repartiendo provisiones. BHVP, Roger Viollet

Para desplazarse por la ciudad los residentes que todavía aguantaban en sus casas utilizaban barcas improvisadas y también pasarelas de madera, construidas por personal del ayuntamiento y por los propios parisinos. También se organizaron servicios de reparto de provisiones y necesidades básicas por las autoridades y por los comerciantes mas osados.

Michigan, 1900. BHVP, G. Leyris


Ferrocaril circulando por las vías inundadas. BHVP, G. Leyris

Puente de Saint Louis. BHVP, G. Leyris


Máximos de inundación en el puente de Saint Louis. BHVP, G. Leyris

El muelle de Asnieres. Maurice Branger y Roger Viollet


El muelle de Asnieres, Villeneuve la Garenne. Maurice Branger y Roger Viollet

Pasarelas en la Rue du Bac. Maurice Branger y Roger Viollet


Pasarelas en la Rue du Bac. Maurice Branger y Roger Viollet

El día 28 de Enero el agua alcanzó su altura máxima a 8,62 metros, unos 20 metros sobre su nivel normal, y a partir de allí comenzó a bajar. Al día siguiente, sábado 29 de enero, París se despertó con una preciosa mañana de sol brillante y comenzó el final de la pesadilla.

Rue Jacob. BHVP, Roger Viollet


Los bloques de madera en la calle Jacob. BHVP, Roger Viollet

Carro de aprovisionamiento. BHVP, Roger Viollet


Carro de aprovisionamiento atascado en la calle. BHVP, Roger Viollet

Bombas de achique. BHVP, G. Leyris


Bomba instalada en el Ayuntamiento para tratar de vaciar el agua de la inundación en los sótanos. BHVP, G. Leyris

Durante todo el día las multitudes acudieron en masa a los barrios que el río había atacado para contemplar, con cierta morbosidad, el alcance de la destrucción. Soldados montaban guardia en puntos escogidos y se repartía bebida y vino caliente a los ciudadanos. Se instalaron bombas de achique para vaciar de agua bodegas y sótanos, había bombas manuales, eléctricas, de vapor y todo tipo de maquinarias indescriptibles que ocupaban los caminos.

Grands Augustins. Maurice Branger y Roger Viollet


Limpieza de las calles y fachadas. Grands Augustins. Maurice Branger y Roger Viollet

Limpieza. Maurice Branger y Roger Viollet


Limpiando el lodo y las suciedades en fachadas y aceras. Maurice Branger y Roger Viollet

Medio París se encontraba en las calles donde el agua había amontonado tablas, tuberías, cables y desechos en una maraña de escombros y suciedades, muchos colaborando en la limpieza y otros mirando con incredulidad el espectáculo. Las inundaciones provocaron unas daños estimados en 400 millones de francos, unos 1.500 millones de euros al cambio actual. Las aguas cubrieron Paris durante una semana y no fue hasta 35 días después cuando el agua desapareció por completo.

Cocina, rue Felicien David. Maurice Branger y Roger Viollet


Cocinando subida en unas tablas para aislarse del agua, rue Felicien David. Maurice Branger y Roger Viollet

En aquella época las comodidades modernas no existían y los parisinos pudieron sortear de alguna manera los inconvenientes. Los hogares tenían reservas de carbón para la cocina y la calefacción y el transporte pudo suplirse con barcas y con 75.000 caballos que todavía había en Paris que fueron puestos en servicio. Si la inundación se produjera hoy en día, los daños serían muchísimo mas graves para la población ya que dependemos de demasiados servicios centralizados y tenemos poca independencia energética.

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